sábado, 27 de febrero de 2010

EL ELEFANTE Y LA RATA


Se hallaba un elefante bañándose tranquilamente en un remanso, en mitad de la
jungla, cuando de pronto, se presentó una rata y se puso a insistir en que el
elefante saliera del agua” .

“No quiero” decía el elefante. “Estoy
disfrutando y me niego a ser molestado”

“Insisto en que salgas ahora
mismo”

le dijo la rata.

“¿Por qué? Preguntó el elefante

“No te lo diré hasta que hayas salido de ahí”

respondió la rata.

“Entonces no pienso salir”, dijo el elefante

Pero, al final, se
dio por vencido y salió pesadamente del agua, se quedo frente a la rata y dijo:

“Esta bien: ¿Por qué querías que saliera del agua?

“Para
comprobar si te habías puesto mi bañador”

le respondió la rata

Es infinitamente más fácil para un elefante ponerse el bañador de una rata que para Dios acomodarse a nuestras doctas ideas acerca de el.

(Anthony de Mello)

Así que no nos preocupemos si no lo entendemos, ese fue el caso de este Santo famoso San Agustín, quien trataba de comprender el misterio de Dios, y un día tuvo un encuentro con alguien que lo saco de la duda; y es que a Dios no hay que entenderlo, ni hay que conceptualizarlo, sino hay que vivirlo, y dejarnos llevar por el, que el, se nos va a ir manifestando y nos a revelar como es , para que lo comprendamos mejor.

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